En la etiqueta se los ve a Floki y China mirando a través de una persiana americana. Esa es la esencia de este vino: la curiosidad innata, las ganas de saber, de enterarse de todo lo que pasa alrededor. Porque en cada familia o grupo de amigos siempre hay un chusma —a veces orgulloso de serlo, a veces disimulando— pero que cuando llega el momento, no puede resistirse a preguntar: “¿y… qué pasó?”.
Chusma Cosecha Tardía representa a ese amigo, amiga, pareja o familiar que, apenas servís la primera copa, arranca con un: “no sabés, te tengo que contar algo”. Y así, lo que iba a ser una charla breve se convierte en horas de confidencias, risas y complicidad.
Si “Chusma” fuera una persona, sería esa amiga que siempre tiene las novedades frescas, la que te pone al día con el círculo social, la que sabe qué está haciendo cada uno. Y como todo buen chusmerío, nunca se disfruta solo: siempre va acompañado de un vinito.
Por eso elegimos un Cosecha Tardía para darle vida. Es dulce, fresco, fácil de tomar, y antes de que te des cuenta, la botella ya está vacía. Perfecto para compartir entre varias copas que se llenan sin medir el tiempo.
Este vino acompaña muy bien postres frutales, quesos azules, tortas suaves o una tabla de quesos y frutos secos. También funciona solo, como el mejor aliado de una sobremesa interminable.
Chusma Cosecha Tardía es el vino de las confidencias, de las charlas que se extienden, de la complicidad que solo se comparte entre quienes saben todo…
